Cuidado de la Piel Notas

Protección facial en invierno & alta montaña*

Bagovit

¿Por qué debemos proteger nuestra piel en general y el rostro en particular durante todo el año?

El sol produce fundamentalmente dos tipos de radiación que pueden perjudicar la piel. La radiación ultravioleta A (UVA), responsable del envejecimiento prematuro, las arrugas y el bronceado y la ultravioleta B (UVB) que causa enrojecimiento y quemaduras. Ambas pueden dañar la piel y producir diversos tipos de cáncer. La radiación solar está presente durante todo el año, aún en los días soleados o con resolana. El uso diario de protector solar está indicado para prevención del envejecimiento cutáneo y especialmente en personas de piel muy clara, piel sensible, piel con rosácea, así como también en las que padezcan enfermedades que se agravan con la radiación solar como el herpes simple o que tomen medicamentos que sensibilicen a la luz. El envejecimiento cutáneo endógeno es condicionado por los genes que heredamos y el exógeno es causado por factores ambientales, especialmente la luz solar. Los protectores solares son uno de los dermocosméticos más importantes en la prevención del envejecimiento cutáneo exógeno, ya que protegen de la luz solar, el agresor ambiental más frecuente.  Se debe incluir un producto con protector UVA-UVB en la rutina de cuidados diaria.

¿Cuáles son los daños más frecuentes si no nos protegemos la piel del rostro?

La falta de protección solar produce severos daños en la piel que aparecen gradualmente:

  • Manchas solares (lentigos, efélides). Se ven a partir de los 30 años en la cara, escote, hombros, zona superior de la espalda y dorso de las manos. Son de color marrón claro y tienden a extenderse y oscurecerse.
  • Queratosis solares. Son manchas color marrón o rosadas que se cubren de pequeñas escamas secas y adheridas. Se ven en las zonas más expuestas al sol y deben ser tratadas por el médico dermatólogo, ya que pueden derivar en cánceres cutáneos.
  • Aumento y oscurecimiento de los lunares. La exposición solar intensa y reiterada sin protección y las quemaduras solares pueden inducir a la transformación maligna de algunos tipos de lunares.
  • Arrugas finas que comienzan alrededor de los ojos y los labios y se extienden luego a la frente y las mejillas.
  • Deshidratación por pérdida excesiva de agua. La piel se pone fina, escamosa, áspera y muy opaca.
  • Afinamiento y pérdida de tonicidad por disminución del colágeno y la elastina.

El envejecimiento cutáneo se debe a la producción de radicales libres. Los radicales libres son partículas que se generan por el metabolismo normal del oxígeno que se utiliza diariamente en todas las funciones del organismo y de la piel. El mayor inductor de la producción de radicales libres es la luz solar, por eso debe utilizarse diariamente un protector que contenga además antioxidantes (antirradicales libres).

¿Cómo se previene la aparición de manchas y arrugas en la piel?

Para aprevenir manchas y arrugas se recomienda protección solar durante todo el año, el uso de cremas con hidratantes naturales, antioxidantes como la vitamina C y E, protectores del colágeno y reparadores de la piel como la vitamina A. Lo ideal es colocar 2 veces al día un producto que contenga estos componentes

¿Cuáles son las recomendaciones dermatológicas para cuidar la piel del rostro en invierno?

En invierno, la piel del rostro requiere cuidados especiales para reducir el impacto del cambio climático que lleva al resecamiento, deshidratación y pérdida de brillo y tersura:

  • Exfoliar: es fundamental en esta época del año para renovar la piel deteriorada por el sol. A partir de los 25 años, cuando el cutis empieza a envejecer. Conviene hacerlo con ácidos, que se utilizan en distintas graduaciones. Éstos trabajan sobre las capas inferiores de la piel renovándola en profundidad y atenuando las arrugas superficiales. Los más importantes son el ácido glicólico, el mandélico y el salicílico. Se recomienda 1 vez por semana en pieles normales y 2 en las muy grasas. 
  • Cuidar: cuando las arrugas ya están instaladas, su efecto se puede contrarrestar con la aplicación de cremas antiedad. Los labios son otra zona muy sensible que tiende a resecarse y a cuartearse fácilmente. Debe colocarse un labial protector solar y humectante que puede usarse debajo de los labiales con color.
  • Renovar: para tratar las arrugas se utilizan dos tipos de cremas anti-age: una humectante de día con protector solar incluido y otra activa para la noche.
  • Hidratar: el otoño y el invierno no sólo traen bajas temperaturas y viento. Con el frío, la piel comienza a resecarse y a padecer una serie de complicaciones típicas de esta época del año. La piel es un tejido que está en constante contacto con el medio ambiente, por lo tanto, cualquier modificación climática influye en ella. Los principales factores que atentan contra una piel saludable son el frío, el viento, la calefacción y la actividad en lugares cerrados y poco ventilados. En épocas de árboles desnudos también se produce una baja de la humedad ambiente, lo que provoca sequedad, enrojecimiento y deshidratación cutánea. Además, los cambios bruscos de temperatura exacerban fenómenos inflamatorios, ya existentes como la rosácea y los eccemas 
  • Proteger: el ambiente frío y seco produce una rápida evaporación del agua de la piel. Se recomienda salir siempre al exterior con una crema hidratante colocada y un protector solar que actúan como base de maquillaje. Las manos siempre deben estar humectadas y protegidas porque están muy expuestas. El secreto es colocar una verdadera barrera entre la piel y el aire frío y seco del exterior, el sol o el aire caliente y seco de la calefacción.

Protección Solar en la Sierra o Montaña

La exposición solar en la altura es sumamente agresiva y deben extremarse los cuidados. La radiación solar es más intensa a medida que ascendemos, se incrementan el viento y el frío. Si hay nieve o agua actúan como importantes reflectores de la luz solar sobre la piel, favoreciendo el envejecimiento extrínseco, el resecamiento y la aparición de manchas.

Se debe colocar una pantalla solar en todas las áreas de la piel expuestas y renovarla cada 2 horas. El aire frío y seco en la altura reseca intensamente la piel induciendo envejecimiento extrínseco Conviene, entonces, elegir un protector que contenga hidratantes efectivos y principios antiage como la vitamina E.

*Dra. Rita García Díaz  (MN 47860), Asesoramiento Científico Bagóvit.

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